Publicado: 11 de Julio de 2017

La dación en pago es una alternativa a la ejecución hipotecaria, ya que ofrece la posibilidad de entregar el inmueble hipotecado y cancelar la deuda con el banco incluidas las comisiones por impago y los intereses de demora. Por lo que, de esta forma, aunque no se recupere lo invertido en la vivienda, dejará de tener deudas pendientes con la entidad en la que hizo la hipoteca.

La dación en pago se realiza a través de un acuerdo al que llegan cliente y entidad, no estando ésta obligada a aceptarlo, en el momento en que el primero no puede hacer frente a sus cuotas y desea liberarse de la deuda mediante la cancelación de la hipoteca. Si el banco la concede, libera al hipotecado de la deuda y este puede permanecer durante dos años en el inmueble en régimen de alquiler con una renta asumible por el deudor. La entidad está obligada a aceptar la entrega de la vivienda, pero esta medida de dación en pago no es aplicable si ya se ha anunciado subasta o la vivienda está gravada con cargas posteriores.

La principal ventaja que presenta la dación en pago para el hipotecado es que la deuda que asumió en su día con el banco se cancela de manera total, a cambio de entregar el inmueble. Otra ventaja es que los bancos pueden sentarse a hablar con los afectados para ofrecerles alternativas de pago de la hipoteca o un alquiler social durante un periodo de tiempo.

En cuanto a los inconvenientes no todos los que firmaron por su préstamo hipotecario podrán solicitar la dación en pago, ya que, si en su contrato no viene especificado, tendrán que negociar con su entidad y estas no tienen la obligación de concederla. En segundo lugar, si pasado un tiempo las personas acogidas a la dación en pago quisieran contratar otra hipoteca, la concesión sería complicada y los tipos de interés aumentarían, porque las entidades bancarias considerarán que el riesgo del cliente es mayor, además, también nos arriesgamos a que no nos concedan préstamos personales por ser clientes de más riesgo.

Los bancos que pueden ofrecer esta opción serán aquellos que se hayan adherido al Código de Buenas Prácticas y además el hipotecado debe cumplir con los seis requisitos siguientes:

1.      Todos los miembros de la familia han de estar en paro y carecer de otros bienes o derechos patrimoniales.

2.      Ha de tratarse de la única vivienda en propiedad.

3.      La vivienda no ha de superar los 200.000 € 

4.      La hipoteca no ha de tener avalista. En caso de tenerlo, el avalista se mantiene como garante del préstamo, y si el avalista tiene ingresos o propiedades, el decreto no se aplica.

5.      Casos que no estén en procedimiento de ejecución.

6.      La vivienda no está gravada con cargas posteriores, por ejemplo, un crédito impagado en el que se ha usado la casa como aval.